Ya estamos en Bariloche. Desde Choshuenco, un largo periplo pasando por La Unión, Entrelagos y luego la frontera. A poco andar hacia Argentina, un paisaje nos recordaba la cruenta erupción del Caulle hace poco menos de un año. Acá están alguna de las imágenes del paso Cardenal Samoré (Nota: El color gris de las imágenes no es un efecto de la foto, sino el color real del paisaje):
En esta ultima foto y hasta casi Bariloche a la orilla del camino son verdaderas montañas de ceniza que seguro a diario las máquinas deberán limpiar para despejar el camino.
La visibilidad era igual que un día con niebla, y la hora que estuvimos al aire libre en la Aduana Argentina fue suficiente para quedar empapados de ese polvillo gris que nos mantuvo con congestión nasal a todos por un par de días.
Finalmente llegamos a Bariloche ya avanzada la tarde. Nos acomodamos en el Manzano, unas cabañas conocidas desde hace un par de años, a orillas del Lago Nahuelhuapi y a 5 minutos del centro cívico. A pasos de un supermercado que acepta tarjetas Visa y una estación para recargar el combustible necesario. Compre unas sencillas milanesas, ensaladas, cerveza de la zona y un rico Malbec de Mendoza.
Al día siguiente, nos levantamos temprano y fuimos al teleférico de la ciudad. Arriba del Cerro Otto un rico restaurante giratorio y un bonito paseo bajo el bosque. Acá van las fotos:
El Paseo fue buenísimo. La ceniza del volcán empalideció ligeramente los paisajes, pero al final de cuentas, una experiencia maravillosa. A la noche, unas ricas Pizzas a la argentina, un buen vino, regaloneos varios y a la cama. Mañana será otro día.
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